17 de febrero de 2024

MI CARTA A LOS REYES MAGOS

 

Siendo yo republicano de profundas convicciones,

gracias a mi abuelo Frasco, al que apodaban el trigo,

cuando llegan estas fechas  de fiestas y polvorones,

suelo aparcar mis principios y convertirme en un niño.

 

Y escribo a sus majestades, unos señores de Oriente,

que viajan en camellos  guiados por una estrella,

cargaditos de regalos desde  otro continente

y en el corazón de todos, van dejándonos su huella.

 

Y cuando me pongo a escribir mi carta correspondiente,

miro a mi alrededor y me siento afortunado.

Si tengo  lo necesario para vivir dignamente

y a la gente que más quiero aún la tengo  a mi lado,

¿para qué voy a pedir a los Reyes más regalos?

 

Pero algo he de escribir en este papel en blanco,

aunque no sea para mí y porque me hace ilusión,  

pediré para la escuela , la pública, la de todos,

la que permite que un niño se eduque sin distinción,

sin importar si eres pobre o de otra religión.

 

La escuela de la igualdad, la escuela de la inclusión,

donde siempre se respetan distintas formas de amar,

donde se inculcan valores que nos permiten soñar

con una sociedad más justa y con más humanidad.

 

Les pido como maestro y con toda la humildad,

que se baje ya la ratio para poder enseñar,

atendiendo a cada niño según su necesidad

y si puede ser también, aunque no quiero abusar,

que la Ley de Educación no se modifique más.

 

Como ven, lo que les pido, tiene fácil solución,

depende de la importancia que se dé a la educación,

espero que como magos y buena gente que son,

hagan realidad muy pronto, esta bonita ilusión.

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