20 de noviembre de 2011

NO PASARÁN

El día amaneció lluvioso como si  de alguna manera quisiera manifestar su indignación con todo lo que está aconteciendo en nuestro país con esta maldita crisis.
Yo sí he ido a votar. Pero me he sentido raro, extraño, como cuando uno hace algo a sabiendas de que lo van a engañar, pero lo hace. Y es que ir hoy a votar ha sido como ir a al cine para ver una película cuyo final ya te han contado. 
Con el andar cansino de los años, flaco de rostro, castigado por el duro  trabajo que tuvo que realizar durante toda su vida y apoyado sobre un artilugio que le permite caminar sin perder el equilibrio, lo he visto calle abajo, en busca de una urna de esperanza, donde colocar una papeleta que diga no pasarán. Calado hasta los huesos por una lluvia fina que se rebela contra la sinrazón de un pueblo, camina con la conciencia tranquila de haber hecho lo que tenía que hacer.
Fueron muchos años de silencio, de miedo contenido y de incomprensión. Muchos años de oscuridad en una España donde ser de izquierdas, era cuanto menos una deshonra y un problema para tus familiares más cercanos. Se va contento para su casa, donde seguramente, le espera la regañina de su esposa si es que aún tiene la suerte de tenerla. Si no es así, quizás le acompañe, la comprensión de esa soledad que a veces, nos escucha y nos atiende como muy poca gente sabe hacerlo. No puede entenderlo, es más, se niega a entenderlo. No concibe que un pueblo que ha estado bajo el yugo de la derecha más reaccionaria durante cuarenta años, pueda olvidar en tan poco tiempo y permitir que los de siempre, los de toda la vida, se hagan de nuevo con el poder de una España que aún recuerda como republicana y tricolor. Se niega a que esto sea así y por esa razón, aún con su limitaciones físicas, ha ido a votar y a mostrar su rebeldía, su coraje y su desprecio más absoluto a la flaca memoria de un pueblo que equivocadamente, está condenando el futuro de los más jóvenes y de alguna manera, está colaborando en la merma de libertades y derechos que supondrá la llegada de la derecha a este país.
Está convencido de que los trabajadores no pueden cometer este error, confía plenamente en el sentido común de quien lo único que tiene son sus manos para trabajar y llevar un sueldo a su casa. Se tumba  en una vieja mecedora que hace años lo acompaña en su soledad. A los pocos minutos le embarga un sueño repentino y cierra los ojos con una sonrisa en los labios que lo delata. Con la respiración entrecortada, sus labios pronuncian dos palabras: No pasarán. Y se duerme con la esperanza  de que  aquellos que mienten con todos sus dientes  como diría Saramago, no hayan conseguido engañar a su querido pueblo.



1 comentario:

  1. Estás consiguiendo que me emocione y que un escalofrío me recorra el cuerpo...

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