30 de diciembre de 2011

EL FORO DE LA VERGÜENZA

Hace cuarenta años lanzar octavillas por las calles, de noche y a escondidas era un acto de valentía y de arrojo. Te ju­gabas la libertad personal y, en muchas ocasiones, la vida. Hoy criticar enmas­carado y bajo el anonimato para destruir, para dañar, es un acto de verdadera cobardía. Porque insultar, mentir y manipular sin dar la cara y escondido bajo el matorral es simple y llana­mente un acto de sinver­gonzonería detestable. La proliferación de espacios en internet donde cada cual y cada quien pueda expresar lo que  piensa y opina no deja de ser un avance en la libertad de expresión. Pero esta liber­tad de expresión también tiene unas líneas rojas que las separa de la libertad de dañar impunemente. Los llamados “foros-ciudad” donde toda persona puede escribir sin control ni lími­tes sobre cualquier asunto y sobre cualquier persona es una peligrosa contribu­ción al “fascismo dialécti­co”. Se dicen demócratas pero no lo son. Se dicen defensores de la pluralidad pero persiguen hasta el lí­mite al que piensa distinto. Se dicen de izquierdas y se reflejan en las aguas de los charcos fascistas. Todos los que tengamos un mínimo sentido democrático de­beríamos estar llamados a combatir este tipo de foros y a este tipo de personajes que tanto daño causan a las personas y a la demo­cracia. Se permiten el pla­cer de mentir, de insultar, de acusar, de manipular… Se permiten regocijarse en el gusto que les da la tran­quilidad de que nadie sabe quiénes son. Sueltan sus vómitos y sus odios sobre un teclado de ordenador y pretenden mancharnos a todos con sus resenti­mientos y sus cuentas mal resueltas. Así siguen día tras día… hasta que al­guien harto de estar harto, cansado de zafiedades, de ataques a la dignidad y de insultos, quiso defenderse y al mismo tiempo defen­dernos a todos. Interpuso denuncia ante la Guardia Civil y ahora ya conoce el rostro y la cara de quienes tanto daño gratuito le han causado a él y a su entor­no. Personas muy vincula­das con partidos políticos de nuestro pueblo han in­sultado gravemente bajo el anonimato que creían les daba el brillo de una pan­talla de ordenador conec­tado con el mundo. Y los han pillado. Han mentido y han injuriado sin dar la cara, como los “valientes”. Simplemente vergonzoso. ¿Con qué cara elevaran sus ojos hacia quien insultaron tan gravemente? ¿Con qué mirada alzarán a partir de ahora su cara hacia los fon­taniegos? Animamos a no leer bazofias y escupitajos de esos valientes soldados anónimos de la democra­cia y a combatir esos es­pacios de ciénagas en que se han convertido los de­nominados ”foros-ciudad”. No es tolerable que la in­decencia domine sobre la libertad de expresión. Hace cuarenta años esos actos de rebeldía y de crítica al sistema desde el anonima­to eran valorados por la sociedad como propios de audaces y valientes y ayu­daron a traernos la demo­cracia. Hoy estos actos que describimos son propios de cobardes y encogidos cíni­cos y únicamente ayudan a destruir la democracia y la convivencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario