23 de diciembre de 2020

¡Vivan los niños y las niñas!

 ¡VIVAN LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS!

Primera etapa superada. Hoy las notas de toda la vida (ahora boletines de calificación) que las familias esperaban en ese invento al que hacen llamar “Pasen”, eran lo menos importante. Hoy no se trataba de valorar quien ha aprendido más o quien ha presentado más dificultades para alcanzar los objetivos que establecen los indicadores de evaluación que la administración nos lleva imponiendo desde hace unos años. Hoy ha sido un día histórico y así pasará a la historia. Por primera vez en la historia más reciente, la escuela se enfrentaba a una pandemia desconocida por la ciencia y nuestros niños y niñas, como soldados en primera línea de batalla, no solo han vencido  al virus,  sino que han sido un ejemplo para la humanidad y han demostrado un grado de responsabilidad impropia para las edades que tienen, dando una lección de civismo a esa gente que se empeña en desafiar a la muerte, incumpliendo las normas que desde las autoridades sanitarias se establecen y olvidando que la vida de una persona es lo más sagrado que existe y no es negociable.

Quizás en todos los años que llevo en la docencia, este haya sido el trimestre en el que más me haya costado poner las calificaciones de mi alumnado. Y no porque no tuviera elementos de juicio suficientes para ello, sino porque moralmente ,de una u otra forma, todos los maestros y maestras, estamos en deuda con ellos y ellas. Mis niños y niñas ,que apenas tienen 7 años, han sido los grandes héroes de mi historia personal como maestro durante estos tres meses de curso y han hecho que mis miedos y mi incertidumbre se transformarán día a día en esperanza y optimismo de que un mundo mejor será posible con ellos y ellas.  Las dudas que existían sobre la capacidad de adaptación de niños y niñas tan pequeños y pequeñas a una situación tan excepcional, se fueron disipando desde el primer día, demostrándonos que ante las adversidades, estos pequeñajos y pequeñajas se hacen gigantes y han sido capaces de escribir una página de la historia, que hasta hace apenas unos meses, nos hubiera  parecido  ciencia ficción si alguien nos hubiera insinuado que algo así podía suceder.

 Es por ello, que independientemente de lo que digan esas notas o calificaciones, me permito la licencia moral y ética de conceder un sobresaliente general  a este grupo de valientes que cada mañana, pertrechados con sus mascarillas, nunca han perdido la sonrisa y jamás han verbalizado una queja sobre la incomodidad que este cubrebocas, como suelen decir nuestros hermanos latinoamericanos, les suponía. No sé qué le habrán pedido a los Reyes Magos o a ese gordinflón y barbudo que hemos importado a nuestra cultura, lo que sí tengo claro, es que el mayor regalo que se han ganado, ha sido el respeto y la admiración de todos los adultos que hemos tenido la suerte de compartir espacio y tiempo con ellos. Felices fiestas y salud. 


Fdo. Manolo Romero ( maestro de escuela).

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